lunes, julio 17, 2006

Más allá de lo evidente

Nombre: Roberto Antonio Rojas Saavedra
Fecha de nacimiento: 8 de agosto de 1957 en San Miguel, Santiago
Perfil: Derecho
Estatura: 1,80 metro
Peso: 80 kilos
Apodo: "Cóndor". Porque "volaba" de un extremo del arco al otro como si nada. Ningún arquero del mundo tenía tanta rapidez mental como él; era capaz de adivinar hacia donde iba el balón por lo que llegaba siempre a tiempo y con mucha elegancia
Clubes:
Aviación (1973-1983)
Colo Colo (1983-1986)
FC Sao Paulo (1986-1989)
Títulos: Campeonato nacional de 1983 y 1986 con Colo Colo
Partidos con la “Roja”: 19 internacionales.

Me parece que no ganamos nada con levantar altares para personajes que, de uno u otro modo, no aportan a enaltecer al país. Puede ser que algunos comentan errores que sean calificados como "irreprochables" y se le condene con una cruz, los "viramos", los basureamos y, por último y si es posible, ojalá se vayan a otra parte.

Si fuesemos capaces de ver más allá de lo evidente (como decía León-O, Señor de los Thundercats), no seríamos personas tan mediocres como somos calificados los chilenos. Claro, porque una vez que los tuvimos en la cima, los idolatramos y soñabamos llegar a ser algo similar a esos personajes, nos demoramos una milésima de segundo para destrozarlo, pisotearlo y hechar cuanta basura se encuentre para dejar claro que en Chile no hay ídolos.


¿Me pregunto si los franceses odian a Zinedine Zidane por el cabezazo que le dio al muy osado defensa italiano (muy culto el tipo, por lo demás), Marco Matereazzi? Lo dudo. Quizá pueden estar molestos o tristes por no conseguir la segunda copa mundial para su país, pero saben que nada ni nadie puede empañar la carrera futbolística del último capitán de la selección gala. Lo mismo pasa con Diego Maradona, quien cometió más errores que aciertos y, aun así, es tratado como un ídolo, ejemplo para todos (para no seguir los pasos de él, por supuesto); en Argentina no se puede hablar mal del "Pibe de Oro", eso se considera sacrilegio.

Creo que en Chile tenemos algunos nombres que rescatar, dignos ejemplos para cualquier joven y niño. Ellos cometieron tantos o más errores que los antes mencionados personajes del mundo deportivo y es por eso que llegan a ser elevados a la condición de ídolos por muchas personas que son capaces de ver más allá de lo evidente.

Por ejemplo, Marcelo Salas es un tremendo futbolista que fue ensalzado antes de ser traspasado a la Juventus de Italia; luego, los mismos periodistas deportivos y todo el pueblo se encargó de decir que estaba acabado, que se retire, que es un viejo, que ¿qué se cree?, que se dedique a otra cosa, entre otras cosas más dolorosas. Así y todo, ahora es puntal del ataque de Universidad de Chile, es temido por las defensas 8aunque salgan algunos zagueros albos que dicen: "Salas no es un rival de temer"... ¡patrañas!, igual andan asustados) y tanto la hinchada de la "U" como la "riverplatense" saben elogiarlo y cuidar la imagen de uno de los mejores delanteros del fútbol mundial. Su único error fue lesionarse.

Eso por nombrar a algunos deportistas, a los que se suman Marcelo Ríos, Iván Zamorano, Sergio Livingstone, Elías Figueroa, Manuel Pellegrini, entre otros muchos. Pero yo me quiero detener en un personaje que creo es el mejor futbolista de todos los tiempos que dio este país.


Sí, hablo de Roberto "Cóndor" Rojas, el portero que defendió las vallas de Colo Colo, Sao Paulo y la Selección Chilena hasta el día que cometió un error por pasión, por intentar dar felicidad a un montoneras de chilenos que exigen bastante, dando a cambio palos, combos, pastelazos, etc.

El recuerdo que tengo más latente es ese partido del 3 de septiembre de 1989, por la clasificatoria para el mundial de Italia 1990. Chile versus Brasil en el Maracaná y necesitabamos resistir los 120 minutos para llegar a los penales; el Cóndor los atajaba, de eso no me queda duda. En fin, llegó el fatídico minuto 68 y una luz brilló en el portico nacional, cuando el marcador estaba 1 a 0 favorable a los cariocas.

Ese fue un error fatídico para Roberto Rojas y que lo envío al exilio del mundo futbolístico de por vida, junto con la suspensión por cuatro años para la selección chilena, tiempo en el que no se participó en ningún evento de carácter internacional. Alguien se dirá que estuvo bien hacerlo, porque ante la mentira tiene que existir un castigo y yo le digo: ¿de qué sirvió eso si el fútbol chileno hasta hoy, no ha mejorado en lo netamente deportivo y dirigencial?

Claro, si es muy fácil ver todo lo malo, como pasa en este país. Ante los problemas, soluciones pacrhe y ante la ineficacia de esas, otra solución parche que parche el problema que ya se había parchado. Que estúpido pensar y ver solo lo negativo, lo nublado.


Si tenemos la capacidad de analizar el hecho, podemos ver que el Cóndor actuó con la misma pasión y efusividad que lo hizo "Zizu" o lo hizo Maradona con la "mano de Dios". El cuento es el mismo, pero el problema está que Roberto Rojas es chileno y tuvo la mala suerte de nacer en esta tierra.

Si somos capaces de enseñar a la juventud que actuar con efusividad y con pasión desenfrenada puede acarrearnos consecuencia lamentables, podemos rescatar el hecho cometido por Roberto Rojas. Si alguien reconociera que lo que hizo fue en directa consecuencia del afán de todo chileno de parecer algo que no es, también ´deberíamos rescatar la acción del Cóndor. Y si pudieran revisar la trayectoria de uno de los dos más grandes arqueros de la historia del fútbol chileno (el otro es el "Sapo" Livingstone, aquien también le hechan mierda porque está viejo y no debería estar en la televisión) y mundial, nos daríamos cuenta que el denominado "maracanazo" del Cóndor no fue más que un escollo que no pudo saltar.


Aprendamos a revisar los hechos desde una mirada más positiva y rescatar todos los aspectos, tanto lo bueno como lo negativo; de ese modo, podremos enseñar a nuestros jóvenes y aportar algo a sus vidas (por lo menos, a mi me interesa que me hablen de esas cosas) para formar personas de bien y dedicadas a trabajar por un Chile mejor.

El "Cóndor" Rojas sigue siendo y será un ícono de la historia del fútbol nacional, trascendiendo en el mundo incluso en la actualidad... y hay que respetar ese hecho. No me agrada esa idea, esa estúpida forma de desechar y alejar a la gente que se la jugó por el país; da miedo que todos tengamos ese mismo destino, lo queramos o no.

Me gustaría quitar del pensamiento de Roberto "Cóndor" Rojas esa concepción de "Nunca volver a Chile". Me siento orgulloso de ser compatriota de esa persona, ese hombre, ese futbolista, ese personaje que busco un horizonte que se hundió en tinieblas porque nadie fue capaz de guiarlo, enseñarle y reconocer su entrega.


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