Una hoja de papel o un estrafalario cartel pegado en la puerta de un local o establecimiento (de cualquier índole) nos indica, por lo general, una orden que debemos obedecer, nos entrega información detallada de algún producto o servicio (con una letra minúscula, casi imperceptible al ojo humano) , nos da la bienvenida o simplemente, señala si uno puedo o no entrar a ese lugar (el típico "abierto" y cerrado").Lo esencial, para que esos mensajes tengan efecto en la persona que los lee, es escribirlos en un idioma que maneje el común de la sociedad. Por ejemplo, si estoy en Londres (Inglaterra), lo más probable es encontrar letreros escritos en inglés; si voy a Río de Janeiro, se preocuparán de usar el portugués.
En Chile hablamos el idioma Español chileno (una variación remozada y picaresca de la lengua madre) y, por lo mismo, a la mayoría de los lugares a los que vamos y las personas con las que nos relacionamos hablan en perfecto y claro (aunque existen muchas, pero muchas excepciones) "spanglish"... perdón, español. Sin embargo, hace algunos días me comencé a preguntar si es cierto que hablamos ese idioma o es otro el que se está utilizando; quizá yo me quedé fuera de onda y no me di cuenta cuando cambió la forma, el modo y la interpretación de las palabras que, por lo regular, empleo para expresarme y comunicarme con el resto de entes con los que me relaciono.
Claro, porque desde que pusieron un simpático cartel - hecho por la secretaria de la empresa constructora dueña del edificio donde vivo - que se notaba fue diseñado e impreso en menos de 5 minutos. No es materia de detalle cómo tomó forma el mentado aviso, pero me imagino que tras ese delirante trabajo de ingeniría dactilar, hubo un soberbio y exhuberante grito, parecido a un "Apúrese pues mijita, que es para hoy la w#%$@&/" (esa suele ser la filosfía de los patrones PYMES de mi país).
Pero atacando el punto que me convoca esta tarde - noche, la verdad se comenzó a desmatelar en mi cabeza a partir de la siguiente cuestión: ¿Para qué hicieron el cartel si nadie lo lee? A pesar que habemos personas que leemos cuanta tontera se pone por delante, dudo que los que se detuvieron entendieron la orden que ahí se expresa.
Para contextualizarlos, el edificio está ubicado en el centro de Antofagasta, cerca de la Avenida Argentina; tiene un portón eléctrico y una reja de similares características. La idea de eso es proporcionar seguridad a los que vivimos en este lugar. Pero lo chistoso es la presencia de "locales", los cuales son utilizados por los dueños del inmueble (como oficina y centro general de operaciones de sus movimientos clandestinos... y de los otros también, los legales), una bodega de la misma empresa y un antro para niños amantes del "Magic" y todo lo que tenga que ver con juegos de Nintendo, PS2, entre otras consolas (en verdad, puros jóvenes adultos que van a la U (son todos universitarios por lo demás) a pasear parece, porque están 25 horas al día en la planta baja de mi edificio). Con todo lo anterior, podrán percatarse que de seguridad no hay mucha y que las puertas eléctricas sirven solo en la noche (si es que...) y con suerte, a la hora de almuerzo y/o colación.
Por la misma razón pusieron el mentado cartel, claro que se agrega la demanda que hizo un vecino acontra los dueños del edificio, porque le robaron algunas cosas de su casa... ¡y con portón eléctrico! Entonces, entenderán que si hay un hoja tamaño oficio, con letras tamaño 15, Comic Sans, con colores bien chillones y un tremendo dibujo que indica la acción de cerrar la puerta, y que contiene la leyenda "Por favor, mantenga la puerta cerrada", se da por entendido el mensaje.
Te piden "por favor" que mantengas cerrada la puerta y que hacen los más de treinta vecinos que tengo: ellos dejan la puerta abierta porque les corta la virada que traen para subir la escalera. Entonces, mi pregunta es: ¿Para qué el cartel? No es menos cierto que si llega a pasar algo (robo, violación, etc.), la demanda, reclamo o culaquier manifestación de repudio contra los dueños por la inseguridad del lugar se transformará en la bandera de lucha de estos señores vecinos míos.
El otro día, por seguir con el mensaje y previniendo cualquier atentado contra la integridad de mi persona, de mi familia y, por qué no, la de la tropa de we... nos vecinos que tengo, cerré la puerta; inmediatamente escuche dos gritos, uno venía de afuera y decía algo como esto: "¡PUTA LA W#%&$/@! ¡NO VEI QUE VENGO CAMINANDO ATRÁS TUYO!". Que yo sepa, no tengo ojos en la nuca y a través del concreto no puedo ver.
La otra voz, femenina por cierto, pero con un claro desconocimiento de los modales y las buenas costumbres acordes a una persona de su talla y estirpe, como aparenta tener, me dice en claro español chileno: "¡OYE! NO TENÍ OJOS PA' VER QUE VOY A SALIR!" Si fuese adivino, entiendo que me haga esa reconvención; pero si viene saliendo de su casa en el cuarto piso y todavía le queda bastante trecho por avanzar, creo que no merecía tal oración. Además, hay un botón inmenzo que sirve para abrir el portón.
La emoción me embargó y por lo mismo, sigo preguntándome si hablamos español chileno en este país, si la gente sabe y entiende lo que lee. ¿O será que tienen cola? Me gustaría entender por qué dejan la puerta abierta... quizá sea para ventilar la escalera (tiene un orificio en medio por el que circula una brisa (un ventarrón en realidad) de viento) o, simplemente, para escuchar las conversaciones de los universitarios que juegan Magic (por lo general se escuchan algunos diálogos como "¡weón maricón! me ganaste de nuevo" o "jajajaja" (risa sin sentido)).





